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Cómo sobreviví al acoso escolar

Desde que me convertí en madre no puedo dejar de señalar posibles amenzas y peligros para mi bebé. No estoy hablando solo de las esquinas de las mesas, los cables del televisor, escaleras y las ventanas abiertas, sino de cosas que ni siquiera han ocurrido aún.  Me he pillado más de una vez viajando al futuro y preocupándome bastante por la aún inexistente vida escolar de mi hija, los amigos que hará, las fiestas a las que irá, las drogas que tal vez probará, la vida sexual que llevará y toda clase de cosas difíciles de hablar, tópicos aterrorizantes para una madre primeriza que tuvo muy pocos amigos en la escuela y que se fue de fiesta como una verdadera rock star en los años de universidad y los que siguieron después.

Basándome en mi propia experiencia de vida, me es muy difícil dejar de pensar en lo crueles que pueden llegar a ser los niños entre ellos. Recuerdo muy vividamente lo mucho que odiaba ir a la escuela, los otros niños no tuvieron piedad conmigo. Recuerdo los apodos peyorativos que me ponían, cómo se burlaban del color de mi piel (soy morena más clara que oscura y lo más absurdo es que en Venezuela casi todos somos de piel oscura, pero estudié en colegio privado y los pijos en latinoamérica son generalmente blancos), de mi peso, de los cumpleaños a los que no estuve invitada, del día que me encerraron en un salón vacío, de todas las veces que me empujaron o me arrastraron en el patio de recreo. Recuerdo que me sentía como si el mundo diera vueltas muy rápido y yo quería bajarme desesperadamente. Por años traté de que mis compañeros de clase me quisieran, pasé por constante humillaciones y fui excluida de todas las actividades divertidas, hasta que me cansé y acepté que a mí no me querían y ya está.

stop bullying

A veces, mirando para atrás me hago la pregunta: ¿cómo sobreviví al acoso escolar? Antes de compartir mis recuerdos, hay que recordar que en mis tiempos de escuela Facebook, Twitter y demás medios sociales no existían, lo que hacía más fácil desconectarse del acoso al terminar las horas de escuela. Como cualquier otro ser humano con instinto de supervivencia, comencé a desarrollar estrategias para superar todas estas desagradables situaciones y tratar de disfrutar, si no iba a ser con los demás, al menos en soledad. Fue así como decidí evitar todo contacto con los niños “populares” y tomé la lectura como único y devoto amor. Durante los recreos, en lugar de jugar con otros niños, solía sentarme cerca de la sala de profesores (así otros niños no se sentirían tan envalentonados para molestarme) y leía hasta que el timbre de llamada a clase sonara de nuevo. Gracias a mi hábito de lectura, a los 12 años ya había terminado la mayoría de los clásicos (no creo que los haya entendido para ese entonces) e hice amistades fabulosas con otros niños que, o bien eran tan seguros de sí mismos que no les importaba hablar conmigo, o bien eran también víctimas del acoso de sus compañeros. Así que no todo fue tan malo.

Eso sí, el miedo a ser rechazada por un grupo la primera vez que soy invitada a alguna fiesta, comunidad o empiezo un nuevo trabajo es aún bastante fuerte, tanto que a veces, sin quererlo, inconscientemente, acabo por hacer que me rechacen, solo para probarle a mi niña interna que tengo razón: a mí nadie me quiere.

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Con el paso de los años he entendido que la mayoría de los “niños populares” vienen de familias violentas o fueron criados por adultos que son acosadores o maltratadores, eso me ha ayudado a perdonarles. Entiendo ahora también que yo era fui un blanco fácil para ellos porque era una niña con problemas de autoestima que creía que ser bajita, gordita, inteligente, tímida y tener una familia disfuncional (para entonces sólo pensaba que mis padres eran raros) eran cosas para avergonzarse.

Todos estos recuerdos me dan razones para temer por el futuro escolar de mi hija, pero sé que mi esposo tiene razón cuando me dice: “no tiene porqué ser igual para ella porque nosotros no somos la familia que tú tuviste, ella no tendrá los mismos problemas que tú tuviste y nosotros sí la cambiaremos de escuela si no se siente feliz donde esté”. Honestamente, pienso que tendrá mejor suerte que yo porque nos esforzamos para tener una familia funcional, he dejado de trabajar durante los primeros años de su infancia para darle todo mi amor y dedicación, hacemos lo mejor que podemos para hacer de ella una niña feliz en lugar de una niña con buenas notas o con los juguetes más costosos, y además de amarla más que a nada en este mundo, queremos estar allí para ecucharla cuando nos necesite y estar siempre abiertos a ser mejores padres. Se dice fácil, pero vaya que es una difícil tarea. ¡Pero no importa lo haremos lo mejor que podamos!

¿Tú quién eras de niño: el acosador, el acosado o el “neutral”? ¿Cómo ayudas o ayudarías a tus hijos a enfrentar estas situaciones? 

Un abrazo desde Budapest
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27 Responses
  • María M
    Abril 28, 2013

    Un post que llega directamente al corazón , a las emociones, al miedo a lo que está por venir… cuando te conviertes en madre es cuando conoces el miedo de verdad, el temor a las situaciones adversas que tus hijos se puedan encontrar en la vida. A mí también me entra el vértigo cuando pienso en la vida futura de mi hija, luego aterrizo y me concentro en el día a día, en intentar ser buena madre y darle buenas bases. Ánimo, que no tienen por qué repetirse las mismas circunstancias que tú viviste en la vida de tu pequeña y tu experiencia vital le será siempre de gran ayuda.
    En mi vida escolar no conocí situaciones de acoso, era un cole más bien tranquilo, al menos en aquellos tiempos, sin embargo los temores siempre acechan a las madres…
    Un abrazo!

    • madrexilio
      Abril 29, 2013

      Muchas gracias por los ánimos 🙂
      Me consuela saber que no soy la única con miedos. Es lo bueno de la comunidad materno-bloguera, nos apoyamos unas a otras.

  • may rovles
    Abril 24, 2013

    Hola Madrexilio! provengo de una familia disfuncional y sí, hay muchos miedos alrededor de la personalidad, fortaleza e inteligencia emocional de nuestros hijos. ¿Cómo prepararlos para afrontar lo bueno, lo malo y lo peor? ¿Cómo protegerlos de la maldad? ¿Y cómo prevenir que caigamos en errores vividos?, ¿acaso llegará alguien a jalarnos la oreja?

    ¿Qué tan objetivos serán nuestros fundamentos; será que nos dirán igual que un día dijimos “pero por qué”, recibiendo un “porque sí” de respuesta? ¿Cómo superar los golpes recibidos, cómo afrontar los demonios internos cuando a veces se ven tan latentes? ¿Dónde termina mi personalidad y empieza la de mi hijo?

    La maternidad es complicada sobre todo porque involucra a otro ser humano, el cual sin esperar nada, confía y apuesta en nosotros, alimentándose de lo que tatuamos en su mente y sentimientos. Gran entrada chica!!!

    Te entiendo y llego a pensar lo mismo… Sé que tú y tu esposo lograrán grandes cambios.

    • madrexilio
      Abril 24, 2013

      Qué animo que me das con tus palabras, de verdad que estas son las cosas que da gusto leer, madres que son conscientes de la huella que dejaremos en nuestros hijos y se preparen para cumplir su rol lo mejor posible. Siempre es un gustazo tenerte por acá y que hayas comentado, ¡todo un lujo!

      Muchas gracias por pasar a saludar 🙂

      • may rovles
        Abril 24, 2013

        los roles de madre y padre han y seguirán evolucionando, hoy en día hay demasiada información y todos te dirán qué hacer y no, sin embargo en nosotros está digerir y elegir lo mejor para nuestros hijos de acuerdo a su actitud, valores, conducta y emociones… lo cual no implica que sea de su agrado, por lo tanto, existe el deber de compartir la decisión con ellos, a final de cuentas serán los perjudicados o beneficiados.

        mi suegris me dijo hace tiempo (y me pareció genial el enfoque) “a su niño trátenlo, háblenle, diríjanse y compartan con él como si lo hicieran con un ser que siente, entiende y piensa; su edad no disminuye su intelecto ni su lado emocional”.

        gracias por tus palabras, es excelente compartir!

  • madredelsigloxxi
    Abril 23, 2013

    Que mal lo del bullying que sufriste, no sabes cuanto te entiendo! Yo no sufrí bullying, ni fui acosadora ni neutral, estudie en un colegio católico y la verdad que nunca nadie paso por eso pero cuando ya yo estaba en la universidad a mi padre lo mudaron a Caracas, mi madre y mi hermanita fueron a mudarse allá, la verdad es que ella sufrió muchísimo, tanto así que después del primer año mi padre pidió que lo cambiarán de país. Nunca antes habíamos experimentado tanto racismo ni bullying como el que experimentó mi hermanita. Si era un colegio privado, si era muy pijo, pero educación no tenían esos niños! Yo le llevó 13 años a ella y la verdad que sufrí mucho la manera en que la tenían al margen.
    Es verdad lo que dices en Latinoamérica la mayoría de las clases altas son blancos, y aquí en República Dominicana es igual, pero jamás ha sufrido ella tal acoso ni la han hecho sentir ni diferente ni menos. Nosotros somos italianos mestizos con Eritrea y ni siquiera en Italia en los 80 pasamos por una experiencia tan traumática.
    En fin, entiendo tus miedos, yo también los tengo porque es un mundo cambiante y porque quisiera hacer de todo para que mi hijo no pasara por malos ratos, pero de algo estoy segura, si pasa pues aquí estará su madre con las garras afuera, defendiéndolo y estoy segura que tu hija también contigo se sacó la lotería 😉 besos

    • madrexilio
      Abril 24, 2013

      En buena hora nos hemos cruzado en nuestro camino. Celebro que hayas llegado a mi blog y hayas sido tan generosa de regalarme un comentario tan sentido. Me has llenado de paz con este testimonio. Suena raro, pero a veces hace falta que te lo confirmen. Y sí, el racismo en Venezuela es fuerte, muy duro. Debo decir que esto ha cambiado (me cuenta mi madre y hermano), pero al parecer ahora se el racismo es al revés, los blancos sela pasan batante mal. Al final es lo mismo, triste, muy triste.

      Un gran abrazo y un beso desde Budapest

  • ¡Mama qué sabe!
    Abril 23, 2013

    Ya lamento que tengamos que pasar por estas situaciones en el camino de la adultez. Yo creo que todas pasamos en mayor o menor medida por etapas que nos marcan en nuestra maternidad; yo lo pasé más adelante, de jovencita: anorexia y crisis existencial… quizá por eso doy tanta importancia a la educación emocional de mis hijos, porque no podré evitarles ciertas etapas en su vida, pero sí ayudarlos a que las puedan gestionar mejor.
    Un abrazo, linda!

    • madrexilio
      Abril 23, 2013

      Estoy de acuerdo contigo en lo del manejo de las emociones.
      También sufría de anorexia, es un post que escribiré algún día, si no es por mi madre que se dio cuenta no te lo estaría contando ahora mismo. La crisis existencial va y viene, jajaja. Pero la gestiono mejor ahora, como dirías tú 🙂

      Un abrazo desde Budapest

  • Nuevamente admiro tu valentía para tratar ciertos temas. Me hiciste volver al colegio. Los alumnos nos dividíamos en dos tipos: los “vivos” y los “lornas” (tontos). Yo era de las vivas, formaba parte del “grupito”. Pero dentro del “grupito” no era, por decirlo de alguna manera, la más top ni mucho menos la líder. Me imagino porque no era rubia de ojos claros (triste coincidencia entre Venezuela y Perú). Nunca fui de molestar o agredir a nadie, pero cuando algo así ocurría, callaba. Callaba precisamente para seguir siendo parte del grupito. Eso me lo he cuestionado con los años. La presión de grupo era demasiado para mí, como para dar un paso al costado, defender a alguien y mandar al diablo a mis supuestos amigos. Y como tú, he pensado en ello al ser mamá. Y espero que mi niño sea más fuerte que yo en ese sentido y no se deje llevar por la presión de los dizque amigos. Y creo que así va a ser, porque para eso estoy yo no? 🙂
    Creo, como ya te han comentado, que haber vivido eso te va a servir al ser mamá porque precisamente vas a evitar que tu niña pase por lo mismo. Vas a estar más atenta a ciertas señales, vas a poder anticipar ciertos hechos, vas a poder guiarla. Creo también que tu esposo tiene razón. Las historias tristes no tienen por qué repetirse. Cada nueva generación viene a mejorar a la anterior.
    Te mando un abrazote!

    • madrexilio
      Abril 23, 2013

      Gracias por darte un paseo por aquí y compartir tu experiencia. Latinoamérica tiene la absurda particularidad de negar a su propia gente y reconocer a los extranjeros como superiores (hablo del racismo que menicionamos las dos). Todo el mundo quiere probar lo blanco que es, es un tema de estatus social. Pienso que en buena parte por eso ganan presidentes como Chávez, Evo M, Correa..la gente esta harta de ser “invisible”.
      A mí ese tema del racismo me da pavor, yo soy hija de una mujer típica venezolana (por su sangre corren mezclas de indio, blanco y negro) y de un hombre húngaro (por su sangre corren mezclas de húngaros, asutríacos y alemanes). Es decir que soy muy mezclada y me gusta, es bonito, además creo que soy guapa jajaja.
      Mi hija es mezclada igual que su madre, espero que no la discriminen por eso, por suerte aquí son pocos los rubios.

      Un abrazo

  • madrexilio
    Abril 22, 2013

    Gracias por apoyar mi valentía que no es fácil decir estas cosas en voz alta. Y lo has dicho muy bien, es la infancia cuando ves más crueldad y cuando tienes menos armas para defenderte.

    Un abrazo para ti y tu pancita 🙂

  • desmadreando
    Abril 22, 2013

    Un tema nada fácil….las proyecciones y los traumas propios.

    Te voy a contar una historia curiosa…
    Yo era de las “populares” -pero no era malona ni criticona ni hacía bullying pero no era fácil….un día decidí que quería cambiarme de colegio…y a los 16 años me cambié porque quería probarme a mi misma…. masoquista debo de ser…

    y adivina? ME ZUMBARON…el primer día del cole nuevo me tronaron los dedos para llamarme, fui, me preguntaron mi nombre y me dijeron que ya me fuese a la esquina a hablar con la pared….

    Recuerdo el calor que subió por mis mejillas…..AÚN ARDE

    Fueron dos años MUY DUROS pero a pesar de sufrir mucho…APRENDÍ A QUERERME COMO SOY….y a que la universidad no fuese difícil y a saber que ¡no tienes porque ser la sal de todos los guisos!

    Los niños son muy crueles, las madres debemos apoyar y detectar…pero curiosamente ESO TE HARÁ MÁS FUERTE….

    No importa lo mucho que achuchemos…nuestros hijos irán a terapia por equis o por ye y nosotros seremos “los culpables”…pero con AMOR la culpabilidad siempre será menos…

    Un besote desmadroso

    PS yo también siempre me refugié en los estudios y prefería ser ñoña que cool 😛 pero siempre aún la más popular tiene miedos, lados oscuros y desea otras cosas pues a esa edad TODOS son inseguros

    • madrexilio
      Abril 23, 2013

      Creo que fui demasiado amplia al decir los que los “populares” son casi seres malvados, jajaja, cuando hablas desde un recuerdo doloroso tiendes a exagerar. Y sí, hay niños que forman parte de los populares sin abusar a los demás, pero para estar en ese grupo normalmente deben consentir que los hacen bully hagan lo que les parezca. Ese silencio o complicidad también lastima a los niños qe sufren el acoso, mi marido confiesa que él era parte de ese grupo, el que calla y me dice que nunca pensó en este tema de esta manera hasta que lo hablamos.

      En la uni fui cool porque estudié Lingüística y Literatura y la gente que escogía esa carrera eran como yo (más o menos), en el mundo intelectual ser brillante y ser el preparador (es como un asistente académico del profesor) es algo muy cool. Pero entonces, cuando fui popular también fui malvada y me avergüenzo de ello, humillé a algunos chicos que no eran tan leídos como o que no entendían los principios de la escuela estructuralista de Francia aplicados a la lingüística (es bastante sencillo). En fin… todos somos malos y buenos alguna vez, pero pocos hacen examen de conciencia.

      Un abrazo y gracias por pasarte a saludar

  • Definitivamente me siento identificada contigo. También sufrí como tú el acoso de niños y me refugié en la lectura. Y al igual que tú me preocupa que a mis hijas les pase algo similar. Pero nosotras estamos ahí, alerta, y ya verás cómo no les pasa o de pasarles, tenemos las herramientas para ayudarles. Un beso

  • Isabel Mingo
    Abril 22, 2013

    Hola Beatriz, he encontrado tú blog por casualidad y me encanta…no sé si te acuerdas de mí, estudiamos juntas en el colegio y tampoco era de “las populares” como dices. Me ha conmovido mucho esta entrada porque, aunque no lo creas, me acuerdo muchísimo de ti en el cole…me ha llenado de una extraña alegría. No tengo hijos, pero no he parado de leer tus entradas, tan sinceras y certeras. Un besazo desde Madrid.

    • madrexilio
      Abril 22, 2013

      Hola Maria Isabel 🙂

      ¡Claro que me acuerdo de ti! Eras de las pocas niñas que me trataba con respeto. Yo también me he preguntado por ti en todos estos años. ¿Cómo has dado con el blog? Espero tenerte de visita más seguido. Te buscaré en FB para que reanudemos el contacto.

      Un beso y un abrazo desde Budapest

  • Patricia
    Abril 22, 2013

    Tu post me conmovió. Aunque en la escuela pesaba 100 kilos (y mido 1,60) algo me salvó de bullying. Aun no sé exactamente qué fue. Mis amigas de la escuela siguen siendo mis amigas ahora. Nos hemos amadrinado las bodas, bautizado a los hijos… Y sin embargo la misma preocupación que tienes a veces me atormenta.
    Hace un par de semanas un niño mordió a Miranda. Ya había ocurrido con otro compañerito de clases, así que me encontré en la disyuntiva de qué hacer. Opté por enseñarla a dar un puño. No vi otra solución. Le dije “si un niño te muerde de nuevo, tú PIN y le das un puño así”. No funciona. Mi hija está criada en el amor. Es sumamente amada, no es agresiva. Miranda es confiada porque solo recibe cariño y disciplina amorosa.
    Aunque vengo de una familia disfuncional (y esa característica tuvo bastantes consecuencias), tu esposo está en lo cierto. La nena no vivirá lo mismo. A veces debemos confiar en nuestros hijos, en cómo es su personalidad de fábrica jeje… Y claro, apoyar, escuchar, estar ahí. Yo también me refugié en la lectura para escapar de ciertos males familiares. Me salía para estar con mis amigos. Ahora espero que mi hija lea si le gusta, no como un acto de escapismo, pero eso solo el tiempo lo dirá. Mientras tanto haré lo mejor que pueda.
    Un abrazo

    • madrexilio
      Abril 22, 2013

      Pobre Miranda!! La verdad no estoy a favor de la violencia, pero en estos casos, creo que no hay mejor respuesta. Si le agreden que sepa defenderse 🙂
      Con lo de los libros a esta niña mía de momento le encantan, ve uno y quiere que se lo abran, pasar las páginas le maravilla, así que tamboén espero como tú que si lee sea porque le gusta.

      Otro abrazo

  • urbanmon
    Abril 22, 2013

    Qué difícil es afrontar los traumas que hemos tenido desde la perspectiva de la maternidad. Yo, sin llegar a tu situación, siempre me he sentido rara e incómoda y eso provoca en muchas situaciones que yo misma me recluya pensando, simplemente, que no voy a encajar.
    Ahora, lo que más miedo me da es ver a mi hija (muy tímida, como yo era) que pueda sufrir los mismos complejos y situaciones que yo padecí… y no por ser así; sino porque yo le transmita mis miedos e inseguridades.
    Bss

    • madrexilio
      Abril 22, 2013

      Has tocado un punto interesante, el cómo abordar los traumas de la infancia desde la maternidad, bastante complicado,tienes razón. Cada niño tiene su personalidad y según la vayan desarrollando creo que los padres debemos vigilar cómo podemos ayudarles.

  • Loquemeahorro
    Abril 22, 2013

    Creo que lo que dice tu marido es una gran verdad: aunque desgraciadamente parece que el acoso escolar es una pandemia mundial, los padres tienen que estar ahí para escuchar a los hijos, para intentar saber qué está pasando e intentar evitarlo por todos los medios.

    El hecho de que haya tantos niños que encuentran placer en hacer sufrir a otros, me sigue produciendo una mezcla de sorpresa y de preocupación profunda por la humanidad.

    Además siempre me pregunto lo mismo: ¿y los colegios? ¿por qué no hacen nada?

    • madrexilio
      Abril 22, 2013

      Estoy contigo y te doy toda la razón, ¿por qué diablos los colegios no hacen nada? Eso sí, parace que esto está cambiando ahora porque con el bully digital y 2.0 la cosa se ha puesto mucho peor. Esperemos que cambie todo para mejor y pronto 🙂

      Un saludo desde Budapest

  • 1MadreinItaly
    Abril 22, 2013

    Me gustan mucho tus posts escritos desde le corazón, ya te lo he dicho. Yo siempre fui la nueva por tantos cambios de colegios en mi vida, e intenté camuflarme siempre y ser una más. Reía las gracias a los tontos populares y les hablaba a los no populares, y dentro de mí siempre me dije que estudiaría psicología porque quería entender a todos ellos. Duele escuchar unos testimonios tan duros y aunque no fui víctima de acosos los he visto con mis ojos y sufrido en el alma. Solo te diré una cosa, mírate ahora, qué tipo de mujer eres, los éxitos profesionales que has tenido y la maravillosa familia has formado y mira que fue de esos niños acosadores. Un besazo niña del patio!

    • madrexilio
      Abril 22, 2013

      ¡Gracias amiguita del patio! y no escribo más porque ya lo hemos conversado esta tarde.
      ¡Un beso!

  • cira
    Abril 22, 2013

    Un post muy emocionante. Me ha gustado mucho. Creo que la mejor manera de evitar estos sufrimientos en el futuro es precisamente ser consciente de ello y ponerte en el lugar de tu hija cuando sufra. Estoy segura que lo harás muy bien y teniendo vuestro apoyo, es más difícil que lo pase mal.

    Yo era una nina bastante “neutral” (usando tus palabras) no me gustaba ponerme en problemas ni los conflictos, así que intentaba pasar desapercibida e ir a la mía. Creo que una de las cosas buenas que siempre he tenido es que no me ha gustado complicarme la vida y me he buscado amistades que me hicieran sentir bien. También he sido muy lectora y me metía en los libros con facilidad. No es fácil la infancia, pero tuve suerte de tener siempre la sensación que mi madre se ponía siempre de mi lado, que siempre podía contar con ella.

    • madrexilio
      Abril 22, 2013

      Muchas gracias por comentar y seguir mi posteo. La infancia para puede ser una época idílica o un verdadero infierno y estoy convencida de que depende mucho de la familia que tengas. Si tus padres te apoyan, todo lo demás es más fácil.
      Un abrazo

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