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Cómo me convertí en expatriada

A veces la tristeza sólo consigue expresarse con silencio. Yo soy del tipo de persona a quien el dolor le me puede más que las palabras, pero hoy he decidido ser valiente y hablar. Les hago esta melodramática introducción porque en este momento no me encuentro muy bien. No estoy enferma, ni ningún miembro de mi familia lo está, tampoco ha muerto un ser querido. He perdido mi país. La verdad, le perdí hace tiempo pero tras los resultados de las “elecciones” de este domingo, sé que lo he perdido definitivamente. Llevo luto en el corazón porque sé que jamás podré volver, y ese sentimiento es el más duro que puede tenerse como expatriada.

Salí de Venezuela en 2002, cuatro años después de que ganara Hugo Chávez Frías sus primeras elecciones presidenciales con 70% de las papeletas, un año en que votó más del 60% de la población en edad votante. Ganar con mayoría absoluta es una oportunidad de oro para cualquier gobernante y si el país es petrolero y los precios del crudo suben más que nunca durante su mandato, pues aún mejor. El señor Chávez pudo haber hecho de Venezuela una potencia latinoamericana, pudo posicionar el país a la cabeza en tecnología, incrementar el PIB, mejorar el sistema educativo, arreglar los hospitales y acabar con la violencia.  Pero no lo hizo. Venezuela es hoy uno de los países más pobres (hablo en términos de economía, no de recursos) y violentos del mundo, en 2012 murieron asesinadas 5,687 personas solamente en la ciudad de Caracas.

exilio

Mi propia tía fue víctima mortal de la violencia en 2008  cuando le secuestraron, le despojaron  de su automóvil y le dejaron sin ropa, severamente golpeada en una plaza de la capital. Fue tratada médicamnete, pero su corazón no sobrevivió la operación para intentar salvarle la pierna. Sin ir muy lejos yo misma fui víctima de:

  • Un intento de violación cuando salía de la universidad después de clases. Por lo general los mismos policias o vigilantes  que custodian la universidad son quienes cometen estos delitos.
  • Atraco a mano armada, léase apuntada con pistola 4 veces, dos de ellas cuando viajaba en el trasporte público.
  • He presenciado el asesinato de 2 personas a menos de 5 metros de distancia, ambas en uno de los atracos en el transporte público.

Y no les quiero contar lo que he gastado en psicólogos para quitarme de la cabeza las imágenes que a veces aún me despiertan en pesadillas. Lo peor de ser expatriada en estas condiciones es que cuando decidí salir sabía que no sería capaz de volver a vivir allí nunca más, pero también sabía que me condenaba a ser para siempre extranjera, a vivir al margen de muchas cosas y con la angustia de no saber si mis padres y hermanos volverían a casa al final de sus jordanas.  Vivo un permanente cóctel de emociones: alivio por tener la tranquilidad de ir a la calle sin pensar que debo rezar antes de salir porque si no lo hago tal vez no regrese (así piensa mucha gente en Venezuela), y culpa porque sé que mis padres no viven con la misma tranquilidad, ni les alcanza el dinero para nada porque con una inflación del 25% no se puede vivir dignamente.

Les digo que vivir fuera de tu país no es fácil, lo es menos cuando por situaciones políticas o de violencia no puedes volver. Cierto que teóricamente podría volver cuando quisiera, pero no me siento identificada con la mayoría, no hablo ni pienso como ellos y sobre todo no quiero volver a sentir miedo de esa manera, menos ahora que tengo mi propia familia.
He aprendido a vivir con este mix de emociones, hay días que las maletas de exiliada me pesan más que otros, pero en general soy feliz. He econtrado amor, seguridad, alegría y una carrera que nunca pensé tener, todo en un país que aunque no es del todo mío, se ha ganado un lindo lugar en mi corazón.

De momento me sigo preguntando si mi nueva familia conocerá un día Venezulea ¿Cómo les llevo de vacaciones a un lugar en el que ni yo misma me siento segura? Tal vez nunca sea capaz de llevar a mi hija a ver el lugar donde crecí, pero puede que las cosas mejoren y un día ella sí pueda ir a verlo sin que el corazón le tiemble de miedo como a mí.

P.D:  Si quieren saber más de Venezuela, de su situación política y económica, les dejo este link de RTVE que contiene videos e información acertada y objetiva.

http://www.rtve.es/noticias/20130306/retos-economia-venezuela/613740.shtml

Foto sacada de internet, sin créditos referidos.

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Un abrazo desde Budapest
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17 Responses
  • Mamá en Bulgaria
    noviembre 1, 2015

    Es un post antiguo pero no lo había leído, así que comento igual.
    Ay Bea, te mando un abrazo enorme, no me puedo ni imaginar lo que debe ser vivir con esa carga en la mente y el corazón. Cuánto lo siento. 🙁

  • madredelsigloxxi
    abril 23, 2013

    El refrán dice : no hay mal que dure 100 años, ni cuerpo que lo resista. No pierdas las esperanzas , algún día podrás regresar a tu patria querida y mostrársela a tu hija! Mis padres fueron sacados de su país sin poder llevarse ni una foto, pero jamás perdieron la esperanza y después de 17 años de guerra pudieron volver aunque sea de vacaciones y llevarnos a ver de donde venía la mitad de nuestra cultura y raíces 😉 así que positiva! Besos

    • madrexilio
      abril 24, 2013

      ¡Qué comentario más guapo! Me has puesto de lo más contenta 🙂 Tienes razón, hay que seguir con esperanza y tener paciencia.

      Un abrazo desde Budapest

  • desmadreando
    abril 17, 2013

    Buf…..
    Pesa…
    Son maletas llenas de nostalgia….

    Te entiendo en mucho sentido.

    Esta vez que fui a México le llamaron a mi hermano el día que llegué al aeropuerto para decirle que me tenían secuestrada a mi y a mi hija….

    Todos pasaron miedo.

    Así que hoy por hoy te puedo decir que GOZAMOS de haber tenido unas raíces grandes pero que ahora somos AFORTUNADAS por vivir en países en donde nuestras hijas no tendrán que temer salir a caminar en la calle.

    Un abrazo enorme

    • madrexilio
      abril 17, 2013

      Gracias por aportar tu testimonio a este post. Sí, hay que pensar en positivo y me alegra que la llamada a tu hermano haya sido falsa y que estén todos bien.

      Otro abrazo para ti

  • asunb88
    abril 16, 2013

    Hola! soy nueva por aquí pero aun no soy mami me queda mucho para serlo!! pero bueno! enhoabuena! estamos premiadas! saludos

    • madrexilio
      abril 16, 2013

      Hola 🙂 Gracias por pasearte por mi blog y saludar.
      Felicidades a ti también

  • Madre Solo Hay Una (@madresolohay)
    abril 16, 2013

    Hola Madrexilio, admiro tu valentía para compartir vivencias tan intensas como las que nos cuentas. Admiro también tu fortaleza. Si de por sí no es fácil ser mamá en el extranjero, mucho menos si no se tiene la certeza de poder volver. Pero pese a todo, se percibe que no dejas de sonreír y con ello es suficiente, tu familia y sobre todo, tu hija siempre lo recordará. Un abrazo.

    • madrexilio
      abril 16, 2013

      Muchas gracias por tan hermosas palabras. Aunque no lo creas ayuda leerlas, ma da ánimo para seguir adelante con una sonrisa, como bien dices 🙂

      Un gran abrazo desde Budapest

  • Esther
    abril 16, 2013

    Madre mía!! no me imaginaba esto, mi experiencia de expatriada no ha conllevado ese temor y esa violencia física y mental que has padecido, aunque tampoco desee ni me vea con ánimos de volver
    Yo espero, y rezo, para que las cosas mejoren en Venezuela y todos los venezolanos disfrutéis de lo básico del respeto y la paz y que pronto puedas ir con tus niños, que tienen parte de sus raíces allí.
    Un beso fuerte, compi expat.

    • madrexilio
      abril 16, 2013

      Muchas gracias Esther 🙂 gracias por tu buena vibra y las oraciones son bienvenidas. Dentro de lo que cabe he sido afortunada, la historia a contar podría ser peor, menos mal que no lo es. Hay que guardar la esperanza como bien dices 🙂

      Un abrazo desde Budapest

  • 1MadreinItaly
    abril 16, 2013

    Uau amiga qué post tan emocionante. No me puedo imaginar lo duro que tiene que ser vivir en un país en el que temes por tu vida, y la tristeza de dejar allí una familia. Me has dejado sin palabras, no sé qué decir… sólo que te mando un abrazo bien fuerte y espero que un día las cosas puedan mejorar para que puedas llevar a tu niña a conocer tus ráices. Por cierto seguramente la conoces pero si no te paso este blog de una compatriota tuya bastante revolucionaria, ya me dirás que opinas de ella http://acapulco70.com/
    Besos

    • madrexilio
      abril 16, 2013

      Hola amiga, muchas gracias por tu palabras de apoyo. Con que me des ánimo es más que suficiente, para eso estamos con nuestra blogósfera para escuchar y ser escuchadas 🙂
      Ya voy a visitar el blog de la compa
      Un beso grande

  • urbanmon
    abril 16, 2013

    Qué drama tener que abandonar tu país obligada por la violencia. No eres la única venezolana que me cuenta horrores de lo que es su país. Tengo una amiga expatriada en España que sueña con poder regresar… pero en otras condiciones.
    No sé que opción es la mejor, pero sí sé que un país no puede seguir adelante expulsando a su gente.
    Mucho ánimo.

    • madrexilio
      abril 16, 2013

      Muchas gracias Urbanmon 🙂
      Lamentablemente es la realidad que nos tocó vivir. Hay momentos históricos difícil, así como a otros les tocó huir de alguna guerra, nosotros huimos de una guerra que no tiene nombre y avanza en silencio.

      Ojalá esté viva para ver un cambio favorable 🙂

  • Hola!

    He leído tu entrada con el estómago encogido. Tiene que ser muy duro pasar por todo lo que tú has pasado. No puedo más que imaginarlo desde el desconocimiento pues yo no he tenido que sufrir cosas así. Sólo puedo decirte que tengas esperanza en que las cosas cambien y todo mejore y puedas ir a tu país de nuevo con tu familia. Ojalá.

    Un abrazo

    • madrexilio
      abril 16, 2013

      Muchas gracias por tus bonitas palabras de solidaridad, aunque no lo creas es una gran ayuda leer un comentario positivo y amable como el tuyo 🙂

      Otro abrazo para ti

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