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Pequeños mandamientos de autoaceptación

Con sus contras y sus pros, como muchas otras mujeres, soy hija de la sociedad occidental. Eso, entre muchas otras cosas, signfica que tengo arraigados valores estéticos acordes a la época a la que pertenezco, y aunque no esté de acuerdo con muchos de ellos, esa herencia pesa.  Dicho claro y fuerte: muy a pesar de estar en desacuerdo con el modelo femenino de belleza actual, a veces me siento gorda, enana y demasiado oscura de piel para ser considerada bella. Sí, eso me pasa, me pasa a menudo aunque nunca me hayan faltado admiradores y mis amigas también me digan que soy muy guapa. Yo no me lo creo, mejor dicho, y aunque tal vez haya quien se espante de leerlo esto: después de haberme convertido en madre me cuesta mucho aceptar lo que veo en el espejo. Y ojo que no cambié tanto, no es lo físico en sí, es más bien la sensación de ya no soy una jovencita, de que mi cuerpo y mi vida ya no son las mismas. Como vivimos en este perpetuo culto a la juventud -con todo lo que eso significa- a mí me cuesta mucho, aceptar que ya no tengo 20 años, que soy una mujer, una madre y nosotras también somos bellas.

No aceptar la propia imagen física es una cosa muy dura de contar, en eso creo que estamos todos de acuerdo. ¿Por qué contarlo entonces en un blog? ¿Por qué hacer público algo tan doloroso? Pues porque sé que hay muchas personas que pasan por lo mismo. Quizá no por las mismas razones ni lo vivan de la misma manera, pero estoy completamente segura de que otras mujeres -y por qué no, muchos hombres- han pasado media vida peleados con las construcciones estéticas con las que uno crece, la imagen que nos devuelve el espejo y la idea que tenemos de quienes somos.

No quiero adentrarme en las profundas fauces de la psicología o de los traumas que va una coleccionando y superando a lo largo de la vida, pero sí me gustaría enfocarme en algunas soluciones prácticas para caminar en vía a la autoaceptación. Como no soy psicóloga no pretendo darle instrucciones a nadie, pero sí quiero decir que aceptándose una tal cual y como es, puede llegar una a quererse, respetarse e inlcuso sentirse bella por dentro y por fuera. Es un trabajo muy largo, pesado e incluso doloroso (todas estas cosas que tienen que ver con uno mismo y sus mundos internos son siempre dolorosas), pero vale mucho la pena.

la belleza está en todas partes

Imagen encontrada en https://www.intercambiocasas.com/es/

Mi mayor motivación para emprender un camino seguro y definitivo a la autoaceptación es mi hija. Los niños son muy nobles y sensibles, por ello necesitan modelos positivos que les den seguridad y les ayuden a andar su camino propio. Estoy consciente de que mi hija construirá su propio concepto de lo que es bello, feo, bueno o malo, no solo basada los estereotipos sociales de su época, sino a partir de lo que vea en su casa. De modo que me he inventado unos pequeños mandamientos femenino/maternos que además de tener el objetivo de programar mis pensamientos para aceptarme a mí misma tal y como soy, son también una herramienta para que no proyecte mis posibles descontentos en mi hija y así no se sienta presionada por mí a verse, vestirse o a querer ser de determinada manera. No he dicho que esta es la fórmula secreta para la felicidad, pero es la manera más sencilla en que puedo mostrarle con mi ejemplo que una debe amarse a sí misma por quien es, debe cuidar su cuerpo para estar saludable, pero no tiene una que tener determinadas medidas para ser bella. Me tocará contestar sus preguntas en el futuro y quizá escuhar algunas/muchas quejas.  Ahora no sé lo que el futuro nos traerá a ambas, pero quiero estar preparada por si me necesita.

Les comparto mis pequeños mandamientos de autoaceptación. A mí me han ayudado bastante, espero que en unos años, sean ya parte de mí pensamiento y del ejemplo que mi hija vea y escuche de su madre.

-Jamás criticaré mi cuerpo ni el de ninguna otra mujer, mucho menos delante de mi hija.

-No diré nunca (menos delante de mi hija) que tengo que bajar de peso porque no me va la talla 8. Si tengo que bajar de peso por un tema de salud, lo trataré como tal, no ligado exclusivamente a la ropa.

-Le inculcaré el ejercicio y la dieta sana como mi madre lo hizo conmigo.

-Si alguien le critica por su peso, talla o color de piel, le defenderé y le diré que la discriminzación es una cosa muy insensata. Sin embargo, le diré también que uno no puedo cambiar la manera de pensar de los demás, pero sí podemos reafirmar la nuestra y no dejar nunca que los demás nos hagan sentir mal con sus creencias.

-Le diré que uno tiene permiso a equivocarse, a engordar, a no arreglarse y que no pasa nada. Que uno tiene que ser feliz con 55 kilos o con 65, que uno debe juzgar a nadie ni siquiera a uno mismo por la talla de ropa que use.

-La salud es muy importante y el aspecto de pasarela o la idea de vivir en base a manzanas y yogures es un sinsentido, que uno de los placeres más lindos de la vida es comer. Y que la comida con medida y en equilibrio es tan válida a ser disfrutada como lo es el deporte con moderación.

¿Les ha pasado a ustedes también? ¿Cómo llevan esa situación?

Un abrazo desde Budapest
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12 Responses
  • Maite Romero
    Febrero 22, 2015

    Magnífico, nunca mejor dicho 🙂
    Yo también vivo en Hungría, en Gödöllő, y tengo dos hijos que viven en el medio de mi peruanidad a mucho orgullo y la hiper nacional sociedad húngara. Te contaría tantas de tantas que me pasan día a día, a todo nivel, desde que llegué a Hungría, en noviembre del 2008, hasta la ultimita de morirme de risa con mis hijos ayer, a la hora del “mese”. Encantadísima estaría de que nos conociéramos. Tienes mi correo, por favor escríbeme. Con amor, Maite

    • madrexilio
      Marzo 10, 2015

      Hola Marta. Como te dije ya por correo electrónico, será un gusto que nos conozcamos.

      Un abrazote 🙂

  • Sandra Escutia
    Febrero 19, 2015

    Es interesante lo que planteas Bea. En mi caso, con hijos varones, también he pensado en la responsabilidad que implica transmitir cómo vive una su cuerpo. Los niños varones no están exentos de los cánones de belleza por eso me gusto mucho tu “mandamiento” sobre la insensatez de los prejuicios. Tu reflexión sin duda nos invita a reflexionar sobre los propios mandatos para no estar “presas” de tantos prejuicios y cánones impuestos.

    • madrexilio
      Febrero 19, 2015

      Muchas gracias Sandra. Me halaga tu visita y tu comentario. Sabes lo mucho que valoro tu opinión. Pensé también en los hijos varones no solo por lo uq eocmentas sino por la imagen que pueden tener de lo femenino a partir d eloq ue su madre les diga. Ese tema me parece muy interesante, pero como solo tengo una hija, pensé en hablar de lo que hago yo en mi vida diaria.

      Un abrazo desde Budapest

  • Planeando ser padres
    Febrero 16, 2015

    Yo no es que me vea gorda,es que lo estoy y mucho. Aún así, y pese a que por mi salud debería plantearme seriamente el tema de mi alimentación, hay días en los que me levanto de la cama y estoy muy satisfecha con lo que veo. Creo que le doy poca importancia a la apariencia y no me quita el sueño tener kilos de más. Eso sí, tus andamientos creo que son muy acertados para dar ejemplo a nuestros hijo.

    • madrexilio
      Febrero 19, 2015

      ¡Ja, ja! Me encanta como lo tomas con humor y hasta con cierto desparpajo. Es cierto que por salud si deberías cuidar lo que comes y hacer ejercicio también sería buena idea. De todas maneras, confieso secreta envidia al saber que pasas de lo que te cuenta el espejo 🙂

  • Joselyn
    Febrero 14, 2015

    Es verdad que la mejor forma es predicar con el ejemplo. Yo creo firmemente que cada mujer es atractiva a su forma y espero haberle traspasado esta idea a mi hija. Isabel (de 13 años) tiene acné. Nos ocupamos del asunto llevándola al médico, eliminando dulces, etc., pero ni nosotros como padres, ni ella misma hemos convertido la situación en un drama.

    • madrexilio
      Febrero 19, 2015

      A mí me encanta cuando leo testimonios de madres con hijas ya adolescentes porque digamos que trato de sembrar ahora buen ejemplo para que tenga la mayor seguridad posible en esos años por venir. Sin embargo sé que la adolescencia es como es y ese huracán no hay quien lo haga más pequeño de lo que necesita ser.

  • Madre Solo Hay Una
    Febrero 14, 2015

    Sabes? Hace un tiempo había empezado a cuestionarme el haber vivido “atrapada” en ciertos ideales de belleza, y estos cuestionamientos se dieron mucho más desde que supe que iba a ser mamá de una niña. Lo cual dice mucho de por sí, porque casi nunca pensé en eso al ser mamá de un niño. Fue como que al saber que mi bebé iba a ser mujer, sabía también las imposiciones que iban a ir cayendo sobre ella a medida que fuera creciendo: ser flaca, linda, regia. Y como no iba a ser rubia por ningún lado, con mayor razón. Vamos, si yo misma (así como muchas) he pasado por esas imposiciones desde la adolescencia.
    Y llegué este artículo por una amiga, sobre cómo hablar del cuerpo con tu hija http://www.huffingtonpost.com/sarah-koppelkam/body-image_b_3678534.html y también llegué a la conclusión de, ante todo, aceptar y querer mi cuerpo como es, no hacer dieta para adelgazar sino comer de manera saludable, hacer ejercicio nuevamente no para adelgazar sino para estar sana, y sobre todo, nunca decir “estoy gorda” ni menospreciar ninguna de mis características físicas delante de ella (ni de nadie). También me he hecho la promesa de no criticar la apariencia física de otras mujeres. Es difícil, porque apenas prendes la televisión y ves a una actriz/ presentadora/modelo/lo que sea, a veces lo primero que una tiende a decir es “qué flaca está!, cómo ha engordado!, qué joven sigue! o cómo ha envejecido! Es injusto que hayamos crecido criticando nuestro cuerpo y el de otras mujeres, y que lo hayamos asumido como algo normal. Habrá que empezar por nosotras mismas para cambiar la relación de las futuras mujeres con sus cuerpos.

    • madrexilio
      Febrero 19, 2015

      Creo que nadie se escapa a esos ideales de belleza porque vivimos en sociedad, aunque una no esté de acuerdo… cómo te haces la sorda y ciega… no se puede. Muy de acuerdo contigo con lo que comentas y me alegra leerte nuevo por aquí 🙂

  • Mamá en Bulgaria
    Febrero 13, 2015

    Me encantan esos mandamientos, estoy completamente de acuerdo. Porque si en casa nuestras hijas nos oyen comentar que nos vemos gordas o algo parecido, pueden percibirlo como algo negativo y verse mal en el espejo ellas también. Y eso hay que evitarlo a toda costa.
    Yo me temo que cuando crezcan en el colegio no lo van a a tener fácil, no sé en Hungría pero aquí en Bulgaria las niñas empiezan muy jóvenes con las dietas.

    • madrexilio
      Febrero 19, 2015

      Sí, me temo lo mismo que tú. Aquí las chicas son muy delgadas (altos índices de anorexia) o son comedoras compulsivas… una sociedad muy equilibrada… 🙁 La verdad, es que cada día hay más y más padres inculcándole los valores de la alimentación sana a los hijos, así que tengo fe de que tendrá alguna compañera o compañero que haya visto lo mismo en casa. Pero sí que comparto tu miedo.

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