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La empleada doméstica

Entiendo que hay muchas mujeres que decidieron ser amas de casa y madres a tiempo completo, y son verdaderamente felices siéndolo. Demás está decir que las respeto y admiro profundamente. En mi caso, llevo sies meses de permiso post natal y aunque disfruto enormemente estar con mi hija y no tengo tiempo para nada (incluyendo tiempo para aburrirme) estar en la casa ¡me está volviendo LOCA!  Te debes estar preguntando “¿cómo es que puede llevar un blog si no tiene tiempo? Pues muy sencillo: duermo menos, no me hago el manicure tan amenudo como antes y soy bastante buena con el manejo de mi tiempo.

A pesar de presumir buena distribución de actividades y uso optimo de mi tiempo, no puedo dejar de pensar en lo maravilloso que sería tener una persona que viniera a ayudar en las tareas domésticas de vez en cuando. Es decir, me gustaría tener una empleada doméstica. En mi defensa debo decir que en Latinoamérica es común tener ayuda doméstica, es económicamente viable y socialmente aceptado. Yo misma fui criada con señoras que venían dos veces por semana a hacer el quehacer y no eran solamente empleadas,  eran como parte de la familia. Nadie pensaría que eres rico porque tienes a alguien que viene dos veces por semana a limpiar, planchar o pulir los muebles. Para ser considerado rico necesitarías que los empleados domésticos vivieran en tu casa, necesitarías también no sólo una, sino varias señoras, un/a cocinero/a, un chófer y también un jardinero. Así que para mí, la idea de tener ayuda doméstica es completamente normal, aunque entiendo que en Europa está visto como un lujo.

Un día investigué las tarifas estándares para servicio doméstico en Hungría y para ser honesta, comparándolas con las de otros países europeos, me parecieron bastante económicas. Estamos hablando de 2,50 euros la hora. Es decir, por 10 euros podría tener mi cocina y las ventanas limpias, que la verdad es una buena oferta. Teniendo esta información, empecé a trabajar en una estrategia para convencer a mi marido de contratar a alguien una vez al mes para la limpieza profunda de la cocina, lavar las ventanas y tareas similares que requieren mucho tiempo, y cuando digo tiempo, me refiero a 3 horas sin interrupciones ni llantos. Pero mi marido es europeo y el hijo de una super ama de casa, maniática de la limpieza, así que no se lo tomó nada bien. Le expliqué los benificios: una esposa menos cansada es una mujer menos malhumorada por la noche, podría cocinar platos más elaborados, él no tendría que planchar sus propias camisas ni pasarse el fin de semana limpiando las ventanas.

Maid in London

A pesar de mis esfuerzos, sus respuestas eran: “No somos ricos”, “No creo que lo debamos hacer”, “Yo te ayudo el fin de semana”, “No te preocupes por limpiar, haz lo que puedas y déjame el resto”. Sí, ya sé, mi marido es un encanto, pero lo que yo quería que dijera era: “Sí, vamos a contratar a la señora” porque yo pensaba que así tendríamos un poco más de tranquilidad, podríamos pasar más tiempo de ocio juntos. Tras muchos fines de semana y mucho tiempo malgastado en limpiar, mi marido dijo por fin: “Sí”.

Hace como un mes, estuvo la señora que nos recomendaron unos amigos húngaros, según ellos, la mejor que han tenido. Estuvo aquí medio día, limpió el horno, las ventanas, la bañera, los muebles, etc., pero para mi desilusión, no era tan buena. Era lenta, perezosa y tenía una actitud extraña y que no me gustó nada, algo así como si le debiera algo. Además tuve que limpiar todo otra vez cuando se fue porque no hizo bien el trabajo. Otra cosa increíble fue que cuando le pagué me cobró más de lo acordado. Así que obviamente, no la llamé más y mi sueño de tener ayuda doméstica desapareció con ella.

Lo más divertido de esta historia es que desde hace tres días esta señora ha estado llamando y colgando a mi telefóno móvil. La verdad es que no entiendo su juego… Supongo que está tratando de decirme: ¿Por qué no me ha llamado, no ve que necesito el trabajo? Puede que esta sea otra diferencia cultural, pero de donde yo vengo, si quieres trabajar haces las cosas bien y no le “repicas” o das “un toque” al empleador porque no quieres gastar en una llamada o en un mensaje de texto. A ver, ¿por qué tengo que llamarle para explicarle que no necesito sus servicios cuando es ella quien quiere comunicarse? ¡No lo entiendo, que alguien me lo explique!

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Un abrazo desde Budapest
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La empleada doméstica by madrexilio is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 4.0 Internacional
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13 Responses
  • mamaymaestra
    Julio 10, 2013

    Me encantó la forma de relatar esta historia, espero que publiques pronto la segunda parte de la “muchacha” psicópata.

    Por cierto, a mi también me gustaría una ayudita pero mi esposo dice que está fuera del presupuesto jaja

    • madrexilio
      Julio 10, 2013

      Jajaja, pues la segunda parte es que me sigue llamando y colgando jajajaja. No publico un post con esto porque no hay nada más que hay que contar, jejeje. Muchas gracias por pasarte a ver entradas más viejitas y comentar 🙂

  • Mami
    Abril 13, 2013

    Hola Madrexilio,

    Soy tu Mamá, creo que por esta vía logro saber más de ti, pues las diferencias de horario y ocupaciones conspiran contra nuestra comunicación. Pero si al tema de ayuda en los oficios se refiere, creo que pudo irte peor. Sabes que desde que se fue Josefa sabía que nunca más encontraría la perfección que Ella significaba para nuestra familia. Pero, sintiendo la angustia igual que Tú: los vidrios opacos, la cocina necesitando un peeling y muchos detallitos pendientes. Como sabes decidí intentar con la señora que ayuda en casa de nuestros vecinos por 4 años. Como recuerdas los F son muy exigentes y de un carácter muy complicado. Ergo, debería ser una tremenda trabajadora para sobrevivir 48 meses invicta.
    Bueno, la contraté para probar. Los baños como espejos, los vidrios para verlos con anteojos oscuros, el patio de Candela impóluto. Tu hermano feliz con su cuarto en orden. En dos ocasiones el almuerzo se complicó y ella salió adelante con una maravillosa sopa y comidas caseras sencillas pero muy sanas y sabrosas. Voilá, Eureka, Listo.
    Pero…Caras vemos, corazones no sabemos. Rufino nuestro albañil, constructor, conserje estaba trabajando y se “extravió” la llave inglesa que databa desde mi infancia en el edificio Fabrizio. Comenzaron las dudas y las pesquisas… Y le di la despedida a la falsa estrella… De vez en cuando descubro una nueva falta, como la del día de Navidad cuando preparaba los adornos de la mesa y descubrí que se había “llevado” 6 de las ocho tazas de la vajilla especial y dejó 3 de los 8 platos principales. Una dulcera de cristal de roca regalo de bodas, una lindísima bandejita de cristal rosa para servir postres, una colcha azul nueva, tres alfombras nuevas para el baño, un par de bandejas… Qué ojo el de la señora!
    Para consolarme hice mi lista mental de cosas muy importantes por las que sufriría mucho si no aparecían: afortunadamente todas aparecieron. Y me tranquilicé. Sentí que todo lo material es recuperable, no así la decepción que brindarle tanto cariño, atenciones y compartir lo que con esfuerzo haz logrado con tu trabajo a una persona que no lo puede entender. Las desigualdades allá afuera, están sembradas en el corazón; por una sociedad injusta, una economía desproporcionada, por muchos motivos. Pero que lamentablemente, hay personas tan heridas que las “curitas” de nuestra parte resultan un remedio peor que la enfermedad.
    Seguramente hay millones de Josefas, aquella maravillosa persona con quien tuvimos el privilegio de compartir cientos de experiencias hermosas. Ojalá aparezcan en tu vida y la de tus lectoras, pero buscándola con la precaución que despierta mi experiencia reciente.
    Consejo: Se hace lo que se puede. Y lo primero no es el plumero, lo primero es vivir feliz.
    Besos,
    Mami

  • desmadreando
    Abril 9, 2013

    Vaya…yo la verdad es el trabajo que más detesto pero el que más valoro ¡y motivo! Es decir, hasta que nació Critter no tuve ayuda pero después la verdad es que como dices prefería invertir el tiempo en estar con Semenator que limpiando y planchando así que el lujazo fue un par de días a la semana (cosa que en México no es nada…el lujo es que fuese de planta) y yo le beso los pies. No sabes como adora a Critter, como la cuida y para mi es un miembro más de la familia.

    ¿Perfección? Amiga mía…para hacerlo bien ¡hazlo tú misma! pero si es una buena persona que puedas confiar baaah si no queda perfecto la tranquilidad que tú hija la abrace y puedas marchar al cine o a tomar una caña ¡no tiene precio!

    Un besote desmadroso

    • madrexilio
      Abril 9, 2013

      Otra latina que me entiende perfectamente 🙂 Tal vez encuentre a una señora más indicada en el futuro, el problema es que aquí no se usa mucho esto de limpiar a domicilio y las que se dedican a este trabajo por lo general lo hacen para personas mayores. Como todos sabemos, las personas mayores ya no pueden limpiar por sí mismos y no ven muy bien que se diga, entonces es más fácil les den gato por liebre. En pocas palabras que no limpian bien, pero cobran como si lo hicieran y eso me pone de los nervios :s

  • Cira
    Abril 8, 2013

    Pues yo soy bastante europea con estas cosas, me parece…a parte de no tener ni un duro, aunque me lo pudiera permitir no me gustaría demasiado, sobretodo tener a alguien desconocido rondando por mi casa…aunque nunca se sabe, estas cosas mejor no decir “de esta agua no beberé…”

    Por otro lado,¡que fuerte lo de la señora que cuentas! yo tendría un poco de miedo, la verdad, si dices que era un poco rara.. 😛

    • madrexilio
      Abril 8, 2013

      Te entiendo, es algo cultural, para nosotros es normal, pero entiendo que no lo sea. La señora hoy no llamó, así que creo que se cansó jeje. No era rara, sino que su actitud no era la de alguien que está acostumbrada a servir a los demás para ganarse la vida. En fin, qué se yo, que al final todos somos raros.

      Un abrazo desde Budapest

  • Sandra
    Abril 8, 2013

    Complicado… yo le diría contestaría la llamada, no se la regresaría, y le preguntaría qué necesita. Si es el trabajo, le diría que no me sentí satisfecha con el que hizo. La actitud ante cualquier trabajo es hacerlo bien. Yo creo que todos “servimos” a otros pero algunos están percibidos como “degrantes”. El problema es de ella, no tuyo, porque no se siente a gusto con lo que está obligada a hacer.
    En casa sí tenemos ayuda, sobre todo desde que nació Darío -cuando estuvieron Iker y Martín fue fundamental- ella limpia, hace la comida y recoge a Darí del kinder. Carmen, ese es su nombre, trabajaba antes en la una lavandería y planchaduría, ella planchaba ropa, y estaba ahí 8 horas con su pequeña hija de 2, Ahora la niña está en el kinder, pero su mamá está tranquila porque va por ella y comen en la casa. Yo estoy contenta porque Darío está seguro. ¿Soy rica? no, pagarle me cuesta casi la mitad de mis ingresos, pero compensa porque me da mucha libertad y tiempo para otras cosas.

    • madrexilio
      Abril 8, 2013

      Estoy de acuerdo contigo, creo que compartimos opinión porque las dos somos latinoaméricanas. En Europa, y limitándome a comentar esta vez especificamente sobre Hungría hay la percepción de que si contratas a alguien es porque te sobra el dinero. Entonces la persona a quien contratas incluso llega a pensarq ue da igual cómo lo haga porque igual le vas a pagar. Es decir la señora, ha de pensar que no sé limpiar y ni cuenta me voy a dar de cómo lo hizo porque yo nunca lo he hecho… y está muy alejado de la realidad. Y sí, si sigue marcando perdidas, le voy a hablar para aclarar la situación.

      Gracias por tu aporte y un gran abrazo desde Budpaest

  • Aura
    Abril 8, 2013

    Jajajaja. Que vaina mi Tati tanto esfuerzo y la mujer no sirvio para nada. Talvez deberias repicarle tu a Ella pero a las 3 de la mañana.

    • madrexilio
      Abril 8, 2013

      jajajaja está buena la idea, si sigue llamando te prometo que lo hago 🙂

      Un besote

  • 1MadreinItaly
    Abril 8, 2013

    Ala qué fuerte esta historia jajaja tienes razón, pero que mal rollo eso de que te dé toques! Yo la llamaría para preguntar qué quiere y deje de hacerlo, que no estoy satisfecha con su trabajo y que si lo hago mejor yo misma pues que no la necesito. Ya nos contarás como sigue la historia, un abrazo

    • madrexilio
      Abril 8, 2013

      Pues sí, bastante pesada la señora. Hoy no ha llamado, pero es temprano para alegrarse. Lo bueno es que he aprendido mi lección: qué viva el DIY 😉

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