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Sí a las historias de princesas

Expresar rechazo o descontento hacia los relatos de princesas que se ofrecen actualmente en el mercado editorial y audiovisual infantil se ha convertido desde hace un tiempo en una suerte de lugar común. Creo que la mayoría de quienes hemos leído sobre el tema entendemos que la razón principal del descontento de muchos padres, activistas por la igualdad de género y educadores reside en el argumento de que los relatos como Blanca Nieves, La Cenicienta, La Bella Durmiente, entre otros, ayudan a perpetuar la tradición patriarcal y afianzar ideas como: la felicidad de la mujer está al lado de un príncipe (“y vivieron felices para siempre”), la maldad es una característica femenina (el padre es bueno e inocente, es siempre la madrastra o la bruja quien comete el crimen), la mujer no puede ejercer roles de poder (la reina o la princesa es pasiva, su poder reside en se la esposa de X o la hija de Y), la belleza femenina como esperanza de una vida “feliz” (una mujer “guapa” tiene mejores oportunidades de hacer un matrimonio conveniente y, por ende, será feliz), etcétera, etcétera, etcétera.

Ahora bien, la pregunta que me hago yo desde hace mucho tiempo es ¿por qué no existen más películas y más libros infantiles con historias de princesas reales? Por qué no le contamos a nuestros hijos que: hubo un rey llamado Henry VIII que cambiaba de esposa como quien se cambia el peinado, que en determinado momento de la historia llegó a declarar bastardas (siendo legítimas) a sus dos hijas Mary y Elizabeth, quienes a pesar de los impedimentos políticos y sociales de la época llegaron a ser reinas, las primeras reinas por derecho propio en la historia de Inglaterra. O por qué no contarles que las princesas no eran tan felices como las pintan, que la mujer fue usada como instrumento de paz, de guerra o como contrato para incrementar fortunas al ser ofrecida en matrimonio por su padre a determinado monarca / hombre de poder. Y si bien es cierto que los príncipes también fueron usados como piezas en un tablero de ajedrez, nunca se cuestionó el derecho de un monarca hombre a divorciarse de su esposa o hacerle infiel, mientras que una reina hubiera sido condenada por traición y muy probablemente enviada al cadalzo por adulterio o insurrección.

Sí a las historias de princesas

Sí a las historias de princesas, pero las princesas que sí existieron, a las mujeres valientes que por las razones que hayan sido cambiaron la historia de su país, de un continente o incluso del mundo y aportaron, quizá sin sospecharlo, un grano de arena para que hoy optar al poder político o económico no sea una utopía para una mujer. No digo que sea fácil pero no suena tan imposible como años atrás, aunque es cierto que viendo las cosas con lupa a veces parece que estamos todavía en el medioevo en cuanto a las dificultades a las que una mujer se enfrenta no sólo para alcanzar determinado grado de empoderamiento, sino para mantenerse en ese lugar.

Hoy en día seguimos enfrentándonos a dilemas que de tontos no tienen un pelo: cómo ejercer poder desde, digamos el rol de esposa, sin que nuestra pareja sea vista como un débil por la sociedad, cómo liberarnos del peso histórico y biológico que nos hace “responsables” de la continuidad de la especie humana, cómo explicarle a nuestras hijas que decidir ser madre es de alguna manera renunciar a nuestra libertad de decidir plenamente sobre nuestras vidas. Y digo esto último de los roles, el poder y  la maternidad porque quienes somos madres sabemos que por nada del mundo arriesgaríamos la integridad de nuestros hijos a cambio de completar un sueño. Y eso, mujeres como Isabel I de Inglaterra “la Reina Virgen” lo tenían muy claro: o reino sola condenando mi linaje a la extinción o sacrifico mi derecho a ser soberana por darle un heredero/a al trono. Si lo pensamos con cuidado seguimos planteándonos más o menos los mismos problemas que antes de la segunda guerra mundial sólo que usamos pantalones, tenemos derecho al voto y el Estado necesita que salgamos a trabajar para mantener el PIB en una cifra generosa.

¿Puede una mujer aspirar al poder económico o político sin comprometer su desempeño como madre? Yo creo que no. Creo que estamos a medio camino, pero la posibilidad de tenerlo “todo”: familia, éxito profesional y poder dentro de la sociedad, tal y como en la actualidad lo tiene el hombre es todavía una utopía para la mujer.

 

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Un abrazo desde Budapest
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22 Responses
  • Marta
    septiembre 11, 2014

    Muy interesante reflexión. Realmente, no me había parado a pensar en estas cosas: las historias de princesas, de las de cuento, para mí son fantasía, pero claro, la realidad es claramente otra. No sé, yo creo que la fantasía y la imaginación deben mantenerse en los cuentos, y la historia de verdad, la irán aprendiendo. no?

    • madrexilio
      septiembre 12, 2014

      La verdad no pensaba en darles una clase de historia desde tan pequeños, tampoco a mí me parece apropiado. Eso sí, lo de contarles mentiras a mí no me parece bien, y no me parece bien porque entonces crecemos con expectativas de vida que en nada se parece a la realidad. La imaginación es una herramienta vital para sobrevivir, creo que la fantasía ayuda a ver otra realidad, a ser creativos ante situaciones complejas y eso es fundamental, pero inventar una realidad que no existe a mí me parece contraproducente porque darse cuenta de que “lo que te contaron es espejismo” duele mucho.

      Un gran abrazo desde Budapest

  • Gemma/El Sur (@Gemma_311)
    septiembre 10, 2014

    Yo que ahora tengo una adolescente en casa, os digo que los chicos crecen.
    Y hay un momento en que hay que ser princesa, otro momento para ser rebelde, otro momento para ser madres, otro para ser profesionales.
    Lo difícil es cuándo te toca compaginarlos.
    Besos preciosa!!

    • madrexilio
      septiembre 12, 2014

      Es verdad, hay momento para todo, tienes mucha razón. El problema es cuando se quiere ser todo al mismo tiempo, ahí viene las contradicciones. Y eso es lo que hay que armonizar, no se puede ser todo a la vez.

      ¡Un besazo Gemma!

  • Mamá Merlin
    septiembre 9, 2014

    Que post tan reflexivo y necesario, me ha encantado que sacaras este tema a colación porque la historia es totalmente diferente a lo que nos pintan en la TV. De hecho muy poco me gustan o me han gustado las películas de Disney, yo ni siquiera sabía muy bien la trama de Blancanieves hasta que la vi en estos días en la tele junto al peque porque se enfrascó con los enanos. De hecho, a veces cuando veo películas que narran sucesos históricos me doy cuenta de como obvian detalles importantes ¿por qué ese empeño en querer escribir la historia de otra manera? y lo peor es que mucha gente se lo cree… me fui por otro lado, ya no lo sé, sólo quise expresarlo. Abrazos!!

    • madrexilio
      septiembre 9, 2014

      Estoy contigo. A me pasa muchas veces lo mismo que a ti. Pienso que en general hay que romper con la idea de que a los niños hay que contarles la verdad disfrazada, sobre todo porque la vida allá fuera es dura y no cuando viene con disfraz no es precisamente agradable. Así que entiendo lo que dices de la historia y las películas infantiles.

      Un besote desde Budapest

  • Dolega
    septiembre 9, 2014

    Como siempre buen tema y muy bien expuesto,hermosa.
    Yo no creo en la igualdad, lo siento.
    Mi trabajo como madre, esposa y educadora de ciudadanos es muchísimo más importante que cualquier trabajo que haya realizado a nivel profesional durante más de 25 años y ni te cuento al trabajo que haya realizado mi marido, que con ser un padre ejemplar, se ha pasado media vida viajando or esos mundos de Dios.
    Lo que pasa es que las mujeres solemos cometer el error de querer ser como ellos y tener lo que ellos, cuando nosotras tenemos mucho más, pero no lo ponemos en valor.
    Besazo

    • madrexilio
      septiembre 9, 2014

      Mi querida Dolega, todos tenemos derecho de creer o no en lo que nos parezca. No creo que tengamos ni más ni menos que ellos, pero sí que tenemos roles distintos. Los roles los aceptamos nosotros y en buena manera los determina la sociedad. Digamos que la igualdad como tal no existe entre ricos y pobres ni entre hombres y mujeres, tampoco entre homosexuales y heterosexuales, etc., etc. Y no existe porque siempre habrá un grupo que domine al otro, eso es parte de la naturaleza humana, pero de allí a que a mí me parezca justo, pues eso sí que no.

      Un besazo desde Budapest

    • Desmadreando
      septiembre 13, 2014

      Me atrevo a comentar aquí porque Dolega es sabia. Así tal cual. Palabra por palabra.¿Para qué querer ser iguales? No lo somos ni lo seremos. Bah…un besote desmadroso

  • Planeando ser padres
    septiembre 8, 2014

    Yo creo que en la actualidad, si eres una madre dedicad ay abnegada, ciertas posiciones laborales y sociales están vetadas para ti. O desatiendes a tus hijos o no rindes suficientemente ene l trabajo. La conciliación laboral (al menos en España) es tan inexistente y está tan mal organizada que ninguna mujer puede llegar a brillar en ambos campos cuando se sumerge en la vorágine de la maternidad. Muchas renunciamos gustosas para ejercer de mamás 24 horas, pero otras no lo hacen con tanta alegría y debería tener derecho a decidir sobre qué tipo de familia quieren tener y qué trabajo quieren desempeñar.

    • madrexilio
      septiembre 9, 2014

      Estoy totalmente de acuerdo contigo. También debo reconocer que tengo amigos que afirman que para los hombres es igual de difícil trabajar, tener éxito y ser un padre presente, así que a la larga tal vez sea cosa de la sociedad actual. Hemos ido cambiado nuestra manera de interpretar los roles tradicionales pero el modelo de trabajo sigue siendo el mismo.

      Un abrazo desde Budapest y gracias por tu aportación.

  • Mamá en Bulgaria
    septiembre 8, 2014

    Veo que ayer no se publicó mi comentario 🙁
    Decía solamente que a mi me tienen negra algunos argumentos de cuentos infantiles y a mi hija se los leo cambiando algunos detalles jeje, aunque se me acaba el chollo porque ya empieza a leer sola..

    • madrexilio
      septiembre 9, 2014

      Lo de cambiarles algunos detalles a las historias que le leemos a nuestros hijos creo que lo hemos hecho todos alguna vez. Ojalá eso resolviera el problema, pero como tú misma dices, ya empieza a leer. Libros y películas diferentes, ese sea tal vez el secreto 😉

      Un abrazo desde Budapest vecina

  • remorada
    septiembre 8, 2014

    mi comentario desapareció! buuuu!

    decía varias cosas que ya me olvidé, pero que estaban en la línea de lo que decías y te dejaba un par de enlaces que igual te gustarán >.__<

  • remorada
    septiembre 8, 2014

    uf, madres o no, nos obligan a ser los mejores y a competir en muchas cosas, lo que por huevos significa dejar de lado otras, pero sí creo que hay mucha más presión sobre las mujeres

    es un tema complicado como para tratarlo en un comentario, pero te dejo dos enlaces que puede que te hagan gracia 🙂

    http://www.edelvives.com/literatura/albumnes/albumes-ilustrados/princesas-olvidadas-o-desconocidas-

    http://www.rejectedprincesses.com/

    • madrexilio
      septiembre 9, 2014

      Como te decía en Twitter: me han encantado los links, gracias mil 🙂

      Un abrazo desde Budapest

  • Azul Celeste
    septiembre 8, 2014

    Muy buen post amiga, todavía hay mucho camino por recorrer, tienes muchísima razón en tus argumentos. Y el trabajo para nosotras es doble, educar en el respeto a la mujer a los varones y en la valoración auténtica a las mujeres…

    • madrexilio
      septiembre 9, 2014

      Muchas gracias Oli, gracias por leerme, por comentar y por compartir la misma inquietud que yo tengo sobre este tema.

      Un abrazo desde Budapest hasta México

  • Isabel
    septiembre 7, 2014

    Tienes toda la razón, la igualdad no es solo poder o tener que ir a trabajar, hay todavía tanto por cambiar…

    • madrexilio
      septiembre 9, 2014

      Vamos lento, pero vamos. Hay que pensar positivo, aunque a veces cueste trabajo.

      Saludos desde Budapest

  • Mami Katabum
    septiembre 7, 2014

    Que buen tema y como siempre expuesto magníficamente. Coincido totalmente contigo, y con los niños abordamos el tema de la igualdad con mucha frecuencia.

    Hace unas semanas, hablábamos de Mary de Inglaterra con los mayores porque M1 leyó sobre ella y se interesó mucho. Le pareció genial la historia (claro dejamos fuera por ahora lo sanguinaria que fue).

    A la Kukla le decimos princesa, pero creo que no lo hacemos pensando en la típica de disney. Justo ayer usaba una camiseta mexicana y le dije que se veía como una princesa mexicana! Aproveché la oportunidad para hablarle de México y las Adelitas. Lo mismo hago con Ecuador, de hecho si vemos a alguna vestimenta típica le digo que es ropa de princesa y obvio no puedo hablar de mujeres fuertes y magníficas del Ecuador dejando fuera a Manuela Sáenz.

    No tiene nada de malo ser princesa, pero como padres rentemos la responsabilidad de educar a nuestros hijos en roles distintos, con mente abierta y corazón limpio.

    • madrexilio
      septiembre 9, 2014

      Se me suben los colores con tus palabras. Muchas gracias por las flores.
      Me alegra mucho que te haya gustado. Me alegra mucho también tenerte de visita.

      Un abrazote desde Budapest hasta Chicago

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