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Visita al Zoológico de Budapest

Cuando era niña mi madre trabajó por un tiempo en uno de los parques zoológicos más grandes de mi ciudad natal: Caracas. No me pregunten qué hacía mamá porque no lo sé. Quiero decir, sé que mamá no es veterinaria ni bióloga, pero sé que en su juventud fue activista por la protección de la fauna y el medio ambiente, así que imagino estaba haciendo algún tipo de trabajo de medio tiempo (por amor al arte) además de su trabajo normal. Mi hermano y yo íbamos con ella algunas veces y recorríamos el parque a nuestro gusto mientras ella hacía sus cosas.  Recuerdo que trabajaba allí un cuidador que nos llevó varias veces con él a alimentar a los elefantes y a los monos pequeños. Recuerdo también que los elefantes nos recordaban tras unas cuantas visitas y nos saludaban con sus trompas de una manera distinta. También me viene a la mente la emoción que sentíamos porque podíamos acercarnos a algunos animales e incluso tocarles.  A pesar de todos los buenos recuerdos, sé que de la misma manera a veces me sentía mal por los animales encerrados allí, sentia culpa por no visitarles más a menudo o por haberles dejado ahí solos. El tiempo pasó, crecí y comprendí lo triste que es tener animales en cautiverio, no visité parques zoológicos más. 

zoo collage 1

Cuando estábamos esperando a nuestra pequeña, mi esposo y yo hablamos del tema del zoológico, cuándo llevar a los niños por primera vez o incluso discutimos si valía la pena llevarlos o no. Durante nuestra conversación resultó que a mi esposo tampoco le hacen mucha gracias los animales en cautiverio. De modo que visitar el parque zoológico no parecía ser un buen programa para nuestra pequeña familia, sin embargo y pese a nuestros sentimientos encontrados hacia los animales en cautiverio, de alguna manera terminamos yendo al zoológico la semana pasada y la verdad, lo pasamos muy bien.  Creo que  nuestra visita no hubiera sido posible ni tan placentera sin la compañía de mi hermano menor  (no es el mismo con quien de niña iba al zoo) que estuvo de visita desde Venezuela por varios días  y mi cuñada (hermana de mi esposo) que por coincidencia tenía también unos días libres. Ambos estaban con ganas de hacer cosas gratas con su sobrina y nosotros de disfrutar de sus compañías. Gracias a ellos pasamos un día estupendo visitando los animales y viendo la alegría de nuestra pequeña Muñe que por fin conocía los animales que tanto ha visto en los libros que su abuelita venezolana le ha mandado con tanto cariño.

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Debo decir que si estás de visita por Budapest y tú o tus hijos disfrutan de los jardines y animales, note puedes perder el zoológico. La entrada es un poco costosa, pero los animales están muy bien cuidados, las instalaciones están en perfecto estado, los jardines y lagos están muy bien mantenidos, hay actividades para niños, visitas guiadas, en fin, es una experiencia que vale la pena vivir.  Incluso para los mayores hay un detalle interesante: algunos de los edificios del parque, por ejemplo:  la entrada y la casa del elefante fueron diseñadas en el estilo y época de Secesión que el equivalente al Art Nouveau francés que se desarrolló en las primeras décadas del siglo XX en Budapest y Viena.  En resumen,  puedes pasar por lo menos medio día (yo diría que casi un día completo) visitando los animales, paseando en los jardines y merendar mientras contemplas la linda vista.

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Un abrazo desde Budapest
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3 Responses
  • Muriel y yo (@MurielyYo)
    agosto 6, 2013

    Hola amiga… al leer tu historia con el zoo me sentí identificada. De pequeña me gustaba ver a los animales… disfrutaba conocer a cada uno… a medida que fui creciendo fui consciente que no estaban en su hábitat natural sino en cautiverio y los zoo empezaron a darme rabia y tristeza… Al conocer a Demián los dos coincidimos en que no nos gustaba la figura zoológico. Después tuvimos a Muriel y volvió el debate… preferimos esperar a poder llevarla a una reserva natural… el zoo de Buenos Aires es lo más penoso que hay… los animales sufren maltrato y falta de alimentación… es terrible…

    Me alegra que lo hayan pasado lindo con la Muñe… la primera vez que vez a los animales flasheás!!

    Besote desde el Río de la Plata

    • madrexilio
      agosto 6, 2013

      ¡Sí fuer, un flash total! Qué casualidad que compartimos la experiencia, o mejor dicho la misma sensación 🙂

      Un besote desde el Danubio

  • […] pero para entrar al zoológico hay que pagar entrada. Mi opinión del Zoo de Budapest aquí. Los famosos Baños Termales Széchenyi también se encuentran en este mismo periplo, así como el […]

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